Obedeced en el Señor a vuestros padres
Honrar a los padres involucra obedecerles (Dt 21.18-21; Ef 6.1), honrarlos con las palabras (Ex 21.17; Lv 20.9; Pr 20.20; 30.11), mostrarles respeto en todas las maneras (Lv 19.3), incluso con expresiones faciales (Pr 30.17), atender a su consejo (Pr 23.22-35), no tratarlos a la ligera en sentido alguno (Dt 27.16; Ez 22.7).
En el texto de Efesios 6.1-3 vemos el único mandamiento en toda la Biblia dirigido exactamente a los niños. Todos los deberes del niño, incluida la responsabilidad de amar a Dios y de amar a sus hermanos y hermanas, se resumen en este mandamiento: “obedeced a vuestros padres”.
Si los padres cumplen con su deber de criar a sus hijos “en la disciplina y amonestación del Señor” (Ef 6.4), el niño que se concentre en obedecer a papá y a mamá aprenderá, por esta obediencia, a obedecer los otros principios de Dios. Así es como se supone que han de funcionar las familias cristianas.
No siempre es fácil enseñar a los hijos a obedecer a sus padres. ¿Por qué? Vemos tres razones principales: (1) la corrupción alrededor de nuestros hijos tiende a contaminarlos; (2) la maldición dentro de ellos mismos tiende a desviarlos hacia el mal camino; (3) su propia infantilidad los hace vulnerables a muchos peligros.

muy buen tema :d, los hijos siempre son una preocupacion para nosotros los padres