Descarte los métodos no bíblicos
Imaginemos que el niño no quiere hacer la tarea. Aquí vemos varios métodos no bíblicos:
1. Método del soborno: “Haz tu tarea durante la semana y te llevaré al juego de pelota”
2. Método emocional: “Por favor, haz tus tareas. Me molesto tanto cuando no las haces que casi lloro y a veces me pregunto ¿qué hice mal?” O la siguiente: “He invertido mucho en tu educación y me haces sentir como si hubiese malgastado mi dinero”
3. Método punitivo: “No hiciste tu trabajo, así que no puedes ver televisión por una semana y si fallas mañana no podrás ver televisión por dos semanas”
4. Método de modificación de la conducta: “Por cada día que hagas tu tarea voy a poner un papelito con tu nombre en un frasco…”
5. Método “no salí tan mal”: “Si yo no hacia mi tarea, mi abuelo me daba un par de bofetadas. No me hizo daño; aprendí a hacer mi tarea…” (¡bofetada!). “Cuando no hacia mi tarea, él me dejaba solo y, más tarde o más temprano, aprendí mi lección. Es tu problema, no el mío”
Los métodos anteriores no llevan al evangelio. El corazón está siendo entrenado a alejarse de Cristo y Su cruz. El desarrollo del carácter es ignorado. El énfasis está en hacer la tarea. El resultado es que aprenden a tomar decisiones basadas en conveniencia, no en principios.
Otro efecto devastador de este método de disciplina es que produce una distancia entre el padre y el niño. Los niños se dan cuenta de las manipulaciones explícitas e implícitas. La comunicación y la relación profunda se pierden. Esto hace que al entrar en edad y pueden ver la vida independientes de papá y mamá, se vuelven más resistentes a la manipulación y, abiertamente, se convierten en rebeldes.
